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Meditar | ¿Cómo aprender a meditar?

Actualizado: feb 4


La meditación es una disciplina milenaria que cada vez cuenta con más seguidores. La meditación tiene sus orígenes en algunas tradiciones filosóficas de Asia, esta disciplina puede resultar ser muy beneficiosa para todas las edades, teniendo en cuenta que cada vez son más los interesados en aprender a meditar.

Significado de meditar y tipos de meditación.

Existen diferentes tipos de meditación, dependiendo de tus objetivos y preferencia, te resultaran unos más efectivos que otros. Debemos tener en cuenta que este articulo va dirigido a principiantes, por lo tanto, vamos a dividir la meditación en 2 grandes grupos que son los principales: La meditación espiritual y la meditación laica.

Los pasos a seguir entre estas dos son muy similares, el uso que le quieras dar a posteriori, ya depende particularmente de tus objetivos y de tus métodos de relajación que mejor te funcionen.


Meditación religiosa o espiritual

Consiste en la meditación real basada en el hinduismo y el budismo, en este caso la meditación se lleva a cabo con el fin de conseguir un estado mental superior, y lograr encontrar nuestra paz interior.

En el hinduismo, su objetivo final de la meditación consiste, en la unión espiritual del alma individual con el Absoluto, mientras que en el budismo el objetivo de la meditación se enfoca en la superación del apego, lo que lleva al practicante a alcanzar el estado del Nirvana, en el que cesan todas las pasiones, los deseos y el sufrimiento.



Meditación laica

Esta meditación no es motivada por un fin espiritual, sino más bien psicológico. El objetivo de esta meditación, es tranquilizar la mente y alcanzar un estado de paz interior liberando toda la ansiedad. Se entiende que la meditación es una herramienta que permite mejorar el auto-control y el auto-conocimiento.

Beneficios de meditar:

Ahora que ya has conocido los tipos de meditación más populares que existen, te diremos los beneficios de meditar. Esta actividad permite mejorar nuestro estado mental y nuestra relación con nosotros mismos, además, conlleva a otros beneficios:

  • La meditación sirve tanto como curación como prevención del estrés, por tal motivo conlleva a un estado de mayor tranquilidad y serenidad.

  • Aquellos que practican meditación se destacan mejorando el auto-control y la toma de decisiones. Esto es debido a que, al disminuir la presencia de sustancias como el cortisol y la adrenalina, la persona puede actuar de forma más racional que pasional.




  • Los amantes de la meditación destacan una mejora, del estado de algunas enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular.

  • se vincula la meditación con la reducción de peso

Sigue esta meditación guiada día tras día y estos consejos para meditar y, en cuestión de semanas, empezarás a notar los beneficios:

Prepara el entorno: Para meditar, necesitas un entorno adecuado. No es necesario ir hasta una playa desierta o hasta las montañas, pero es recomendable que encuentres un lugar silencioso, con poca luz y ausente de distracciones externas.

Prepárate a ti mismo: Meditar con hambre no es una opción, o justo después de comer, esto te haría distraer fácilmente, Si antes hablábamos de evitar distracciones externas, ahora debemos evitar las internas. Algo que puede ayudarte, durante los primeros días, es programar un temporizador que te avise 10-15 minutos para que el proceso no te resulte pesado y evites la tentación de mirar el reloj constantemente.



Escoge ropa cómoda y un lugar blando: Es necesario sentirse cómodo y no tener prisa, puedes hacerlo en un cojín “Zafu”, En caso de que quieras meditar tumbado/a, es esencial que lo hagas sobre una colchoneta o alfombra.

La postura adecuada: una vez preparado el espacio, debes escoger la postura más adecuada y cómoda para meditar. Este consejo es fundamental para meditar, existen diferentes posturas que pueden ayudarte a alcanzar los objetivos. Una de las más comunes es meditar sentado en posición de loto o bien tumbado (lo que en yoga se conoce como la postura del cadáver). Ambas posturas son buenas, así que su elección dependerá de cada persona.

Inicia la respiración pausada: La respiración es el elemento más importante de la meditación, teniendo en cuenta que también es uno de los más complicados debido a la atención que requiere, una vez adoptes la postura correcta, debes iniciar el proceso intentando adoptar una respiración pausada. Para ello, deja que el aire fluya con naturalidad por tu cuerpo; realiza inspiraciones y espiraciones que sean naturales.

Respira con el estómago: cuando hayas adoptado la respiración pausada, céntrala en lo que se conoce como "respirar con el estómago". Esto consiste en dirigir la respiración hacia la parte baja de los pulmones, de tal forma que el diafragma ejerza presión en el estómago y la tripa se hinche y deshinche con cada inhalación y exhalación. Esto permite que la caja torácica permanezca quieta, lo que ayudará en el proceso de relajación.

Deja la mente en blanco: Este es el paso más complicado de cualquier meditación, ya que la mente se mantiene en constante movimiento, una vez hayas logrado equilibrar la respiración y la hayas dirigido hacia el estómago, debes intentar dejar la mente en blanco Ten en cuenta que "dejar la mente en blanco" es una expresión, ya que no pensar en absolutamente nada es prácticamente imposible. Lo ideal es que centres los pensamientos únicamente en la respiración. Cuando notes que te distraes con otros pensamientos, mantén la calma y redirige la atención a la respiración.


Nota la pérdida de tacto: a medida que la meditación vaya progresando, si esto ocurre como es debido, notarás que el tacto de tu propia piel, así como el peso de tu cuerpo, empiezan a diluirse. Esto se obtiene en casos más evolucionados de meditación, por lo que seguramente tardarás años en lograr este punto. Esta sensación suele empezar por los dedos de los pies y los dedos de las manos y, poco a poco, se va extendiendo hacia la parte superior de las extremidades. Si te ocurre algo similar, ten en cuenta que es muy normal y no hay nada de lo que asustarse.


Disfruta del estado de paz mental: cuando hayas alcanzado este estado, te hallarás en el momento de pleno desarrollo de la práctica meditativa. En este momento, lo único que debes hacer es permanecer en este estado de quietud y vacío durante el tiempo que consideres necesario.

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